Por: Gustavo Viedma

 

COMILONA: ¿Cómo surgió la idea de poner una heladería?

Christian: Hace dos o tres años que venimos planeando poner un negocio. Lo que queremos lograr con la heladería es crear una experiencia, que cuando los pruebes sientas algo. Los recuerdos más lindos que tengo de mi infancia son cuando mis padres nos llevaban a las heladerías y teníamos que viajar trayectos largos para llegar.

Platicando con mi hermana se le ocurrió la brillante idea de poner una heladería. No hay mejor lugar para ser feliz que una heladería. 

¿Hace cuánto tiempo abrieron?
Ilián: Llevamos poco más de dos meses. Abrimos el 14 de septiembre de 2015. 

¿Tienen planes en futuro próximo?
Ilián: ¡Sí! queremos conseguir un carrito para llevar la experiencia a distintos bazares y eventos dentro de la Ciudad de México.

Christian: También queremos hacer colaboraciones con personas de distintas disciplinas, músicos, ilustradores, diseñadores, para que puedan elaborar su propio sabor de helado.

¿Todos sus helados tienen ojos? ¿Por qué?

Christian: Los ojitos es algo que se le ocurrió a Ilián, es una forma de transformar el helado en un personaje, a partir de ponerle ojos. Estos ojos son hechos con obleas.

 

 

¿Cual fue la combinación de sabores mas extraña que probaron durante el proceso de experimentación para sus helados? 

Iliána: Helado de nopal con chilacayote.

¿Cual es el sabor de la casa? 

Christian: Bugambilia con queso mascarpone  

¿Además de helado venden otra cosa?

Sí panes japoneses hechos al vapor con helado adentro.

¿En dónde los podemos encontrar?

En la colonia Escandón, en la calle José Marti #61 esquina con Carlos B. Zetina.