Hoy estrenamos una nueva sección “Receta Familiar”, en la que invitamos a distintas personas queridas a que recuerden una receta de sus antepasados. Xitlalitl, mejor conocida como Sisi, es poeta y editora de la revista Vice México.

 

Por Xitlalitl Rodríguez Mendoza @misslexia
Fotografía de la mamá de Xitlalitl en la preparatoria.

 

Es un elemento indispensable para la carne asada y el pescado dorado. Mi abuelo paterno lo preparaba en el potrero. Mi mamá ha insistido mucho en que lo llamemos como es: chirmole, no salsa ni chilmole, sino chirmole, así lo conocemos en la Costa Sur de Jalisco.

Para prepararlo es indispensable un molcajete; cuando me mudé a vivir a la ciudad de México, mi mamá viajó ocho horas en camión desde Guadalajara para traerme el mío. Desde entonces me he cambiado de casa cinco veces; antes he perdido maletas llenas de ropa que mi molcajete y sus buenos cuatro kilitos de piedra y especias estancadas en los agujeritos de la superficie, que permanecerán ahí por más que lave y cepille el recipiente, como una memoria de todo lo que cocine en él.

A continuación comparto la receta del chirmole. Quizá pueda parecer una salsa como cualquier otra que te ulcerará el intestino, pero para mí el chirmole representa todas las fotos que no tengo con mi Nino Pascual, ni con mi Nina Elvira —mis abuelos maternos— y todas las carnes asadas de casa de mis papás que me he perdido. Además está bien buena.

 

Ingredientes

-Cinco jitomates bola bien maduros

-Seis chiles serranos

-Un diente de ajo de buen tamaño, con cáscara

-Unos seis granos de pimienta negra entera

-Sal al gusto

 

Utensilios

-Molcajete (el contenedor), tejocote (mano, o piedra con la que se muele)

-Si vas a preparar el chirmole en estufa, necesitarás un comal o una sartén de teflón; si tienes un asador cerca, hazlo en la parrilla.

 

Procedimiento

Lava los jitomates y los chiles, quítales el tallo. Ponlos a asar directamente en la parrilla del asador, en el comal o en la sartén de teflón sobre la estufa. Añade al fuego el diente de ajo con todo y cáscara, para que no se queme por dentro. En cuanto la cascarita del ajo se ponga negra por ambos lados es señal de que el ajo ya está bien cocido por dentro, así que sácalo, pélalo y échalo al molcajete. Muélelo con la sal y la pimienta.

Tienes que girar los jitomates y los chiles para que asen uniformemente. Una vez que la corteza esté quemada (un proceso que llevará unos veinte minutos), saca los chiles e intégralos al molcajete. Muélelo junto con la sal, el ajo y la pimienta, hasta que quede una pasta uniforme.

Cuando los jitomates se vean bien asados (que la piel esté negra y se desprenda con facilidad) sácalos del fuego y agrégalos a la mezcla del molcajete. Exprímelos con el tejolote hasta que los jitomates hayan soltado todo el jugo, y queden pequeños trozos de pulpa.

El chirmole vino al mundo para acompañar un plato de carne asada. Pero también saca a bailar de caballito a un buen pescado dorado (en esta versión puedes agregarle cebolla y cilantro frescos). En realidad cualquier platillo es un buen pretexto para echarle una cucharada de chirmole, llevártelo a la boca, enchilarte hasta ver manchitas y olvidarte del mundo.